Resumen ejecutivo. En América Latina, la adopción de inteligencia artificial corre más rápido que el retorno: solo el 23% de las organizaciones de la región obtiene valor económico medible de la IA generativa; de hecho, seis de cada diez PYMES no obtiene ninguno.[1] Esa distancia —la brecha de valor— no se cierra comprando más herramientas, sino integrando la IA en el sistema donde realmente ocurre la operación: el ERP. Para las PYMES mexicanas, con su marcada preferencia por el software de código abierto, un ERP abierto como Odoo es el puente más corto entre "estamos probando IA" y "la IA nos dio retorno".
Casi cualquier reporte de 2025–2026 confirma el mismo titular: la IA crece en la región. El mercado latinoamericano de inteligencia artificial pasó de unos USD 29.5 mil millones en 2025 a una proyección de USD 40.5 mil millones en 2026.[2] El entusiasmo es real y el dinero también.
El problema aparece al medir resultados. Según el informe Latin America in the Intelligent Age, del Foro Económico Mundial junto con McKinsey, apenas el 23% de las organizaciones de la región genera valor económico medible con la IA generativa; de hecho, seis de cada diez PYMES no obtiene ninguno.[1] Dicho de otro modo: capturar valor con la IA sigue siendo la excepción, no la regla.